26 OPORTUNO SOCORRO


 El oportuno socorro: Es la ayuda divina que llega en el momento exacto en que se necesita, especialmente en situaciones de prueba, crisis, dolor o debilidad. Es lazo que nos rescata del pozo cenagoso.  

Hebreos 4:16 varias versiones

NTV  Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.

BLP Acerquémonos, pues, llenos de confianza a ese trono de gracia, seguros de encontrar la misericordia y el favor divino en el momento preciso.

RVR1960 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

TLA Así que, cuando tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de Dios. Él nos ayudará, porque es bueno y nos ama.

 

Este admirable recurso que como creyentes necesitamos no está lejos, ni es inalcanzable, consiste en acercarse al trono de la gracia.  Somos animados a que nos aproximemos y confiadamente.

Sin Jesús el trono de Dios era un lugar de ira a causa del pecado. Pero cargado el pecado sobre Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, y extinguida la deuda que recaía sobre nosotros, se convierte en un trono de gracia para todo aquel que está en Cristo.

 Ya no hay razón de temor al acercarnos a Dios porque “no hay condenación para los que estamos en Cristo Jesús” Romanos 8:1

Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán.  Ezequiel 34:26

 La gracia de Dios tiene: origen divino, carácter inmerecido, manifestación a través de Cristo, propósito transformador y gratuidad total. Recuerde que la Palabra nos recuerda mire que no caiga aquel que crea que está firme.

Si hay una necesidad, hay un trono de la gracia al cual podemos acercarnos donde para donde sobreabunda el pecado sobreabunde la gracia.

Que es el trono de la gracia? su presencia. Muchos oran de lejos. Prueba acercarte y hallarás la gracia y misericordia para el oportuno socorro.    

Qué precio: sorprende la gratuidad de lo recibido. Ya fue paga por Cristo.

Que encontramos: oportuno socorro, la ayuda para el momento adecuado y a tiempo.

Derecho a la Gracia inmerecida: Veamos el Capítulo 17 de Juan donde Jesús ora después de terminar sus últimas instrucciones a los discípulos y antes de ser traicionado, arrestado y crucificado. En primer lugar, Jesús ora por sí mismo, luego ora por sus discípulos y concluye la oración orando por todos los creyentes. 

17 Después de decir estas cosas, Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, la hora ha llegado: glorifica a tu Hijo, para que también él te glorifique a ti. 2 Pues tú has dado a tu Hijo autoridad sobre todo hombre, para dar vida eterna a todos los que le diste. 3 Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste.

4 »Yo te he glorificado aquí en el mundo, pues he terminado la obra que tú me confiaste. 5 Ahora, pues, Padre, dame en tu presencia la misma gloria que yo tenía contigo desde antes que existiera el mundo. 6 »A los que escogiste del mundo para dármelos, les he hecho saber quién eres. Eran tuyos, y tú me los diste, y han hecho caso de tu palabra. 7 Ahora saben que todo lo que me diste viene de ti; 8 pues les he dado el mensaje que me diste, y ellos lo han aceptado. Se han dado cuenta de que en verdad he venido de ti, y han creído que tú me enviaste. 9 »Yo te ruego por ellos; no ruego por los que son del mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. 10 Todo lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío; y mi gloria se hace visible en ellos. 11 »Yo no voy a seguir en el mundo, pero ellos sí van a seguir en el mundo, mientras que yo me voy para estar contigo. Padre santo, cuídalos con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado, para que estén completamente unidos, como tú y yo. 12 Cuando yo estaba con ellos en este mundo, los cuidaba y los protegía con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado. Y ninguno de ellos se perdió, sino aquel que ya estaba perdido, para que se cumpliera lo que dice la Escritura. 13 »Ahora voy a donde tú estás; pero digo estas cosas mientras estoy en el mundo, para que ellos se llenen de la misma perfecta alegría que yo tengo. 14 Yo les he comunicado tu palabra, pero el mundo los odia porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del mal. 16 Así como yo no soy del mundo, ellos tampoco son del mundo. 17 Conságralos a ti mismo por medio de la verdad; tu palabra es la verdad. 18 Como me enviaste a mí entre los que son del mundo, también yo los envío a ellos entre los que son del mundo. 19 Y por causa de ellos me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados por medio de la verdad. 20 »No te ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. 21 Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 Les he dado la misma gloria que tú me diste, para que sean una sola cosa, así como tú y yo somos una sola cosa: 23 yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste, y que los amas como me amas a mí. 24 »Padre, tú me los diste, y quiero que estén conmigo donde yo voy a estar, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes que el mundo fuera hecho. 25 Oh Padre justo, los que son del mundo no te conocen; pero yo te conozco, y éstos también saben que tú me enviaste. 26 Les he dado a conocer quién eres, y aún seguiré haciéndolo, para que el amor que me tienes esté en ellos, y para que yo mismo esté en ellos.»

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