UNA MIRADA CON DIGNIDAD PRÉSTANOS ATENCIÓN ENERO26
Hechos 3 habla solo de
un “Cojo de nacimiento” nunca había
caminado.
Cada día lo ponían a
la puerta del templo para mendigar, sin recursos ofrecía su mano extendida. Su
esperanza eran unas monedas para sobrevivir otro día.
Cuando Pedro y Juan lo vieron, lo miran con dignidad. Él esperaba dinero; ellos le ofrecieron DE LO QUE TENÍAN.
No tengo lo que pides “Pero
lo que tengo, te doy”: en el nombre de
Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Se manifestó el poder del Cristo resucitado..
Portando el milagro de
sanidad total, pies y tobillos fortalecidos, se pone en pie, camina, entra al
templo saltando y alabando a Dios. Respondió a la bendición de Dios con gratitud. UN CAMBIO DE MENDIGO, A ADORADOR.
Dios sanó su cuerpo, restauró su lugar en la comunidad y su
identidad.
La gracia no lo dejó
en la puerta: lo hizo entrar. LA GRACIA NO SOLO RESUELVE UNA NECESIDAD, LA
TRANSFORA EN BENDICIÓN.
Este milagro abrió la
puerta para la predicación del evangelio.
La transformación
visible del hombre se convirtió en un mensaje irrefutable. Dios usó su historia para atraer a muchos a Cristo. UN
MILAGRO ATRAE
Hoy también hay
personas resignadas, creyendo que para eso nacieron.
CUANDO LOS ENCUENTRAS:
QUE TIENES PARA DAR
Hechos 3 nos recuerda
que el poder de Dios sigue levantando al desesperanzo. Cristo no solo nos sana;
nos pone en pie para que otros crean.
El evangelio comienza con una vida restaurada y termina con
muchos escuchando. Que hiciste con tu milagro.
Así como una adversidad se vuelve un escenario posible para un milagro, el milagro crea una atmosfera ideal para predicar el evangelio.
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