ATESORANDO
Salmo 119:11 "En mi corazón he guardado tus
dichos, Para no pecar contra ti".
Este versículo
subraya la importancia de memorizar y atesorar la Biblia para encontrar fortaleza
meditando en sus enseñanzas.
NVI/NBLA: "En
mi corazón atesoro tus dichos/palabra, para no pecar contra ti."
DHH: "He
guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti."
PDT: "Memorizo
tus enseñanzas para no pecar contra ti."
La Palabra debe ser
interiorizada, no solo leída. El objetivo de conocer la Biblia es vivir una
vida conforme a la voluntad de Dios y evitar la desobediencia. Es un método
para vencer la tentación y mantenerse en el camino recto.
¿Cómo puedo guardar la Palabra de Dios en mi corazón
Salmo 119:11?
La incomparable importancia y poder de la Palabra de Dios en la vida de quienes la aman, honran y obedecen es el tema del Salmo 119. La obediencia proviene de tener las Escrituras en nuestro corazón como un tesoro de valor incalculable. "guardar" en el hebreo original significa "atesorar, considerar de gran valor, esconder, conservar, almacenar".
Al guardar la
Palabra en nuestros corazones podemos caminar en Cristo -Salmo 37:31
El Señor ordenó a Israel: "Por tanto, pondréis estas mis palabras en
vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y
serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos,
hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino,
cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa,
y en tus puertas" (Deuteronomio 11:18-20). Hay varias maneras de esconder,
atesorar y guardar la Palabra en nuestros corazones. Explorémoslas en detalle.
LEER A través de las
Escrituras llegamos a conocer a Dios y a comprender Su plan para nuestras vidas
(2 Timoteo 3:16; Hebreos 4:12; Salmo 119:105). Todo cristiano debe seguir un
método constante de lectura de la Biblia.
Proverbios 2:1-5
transmite los beneficios de escuchar la Palabra de Dios: "Hijo mío, presta
atención a lo que digo y atesora mis mandatos. Afina tus oídos a la sabiduría y
concéntrate en el entendimiento...Búscalos como si fueran plata, como si fueran
tesoros escondidos. Entonces comprenderás lo que significa temer al Señor y
obtendrás conocimiento de Dios"
ESCRIBIR Proverbios
7:1-3 afirma: "Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis
mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus
ojos. Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón". Escribir
nuestros pensamientos mientras leemos y escuchamos la Biblia nos ayudará a
aclarar y fortalecer esas verdades bíblicas en nuestro corazón (Éxodo 34:27;
Deuteronomio 6:6, 8-9; Habacuc 2:2).
Hablar sobre la Palabra con nuestro entorno, fortalecerá, iluminará y
solidificará aún más sus enseñanzas en nuestros corazones y mentes
(Deuteronomio 6:7).
Estudiar La
Biblia nos insta a estudiar las Escrituras para comprenderlas mejor (Hechos
17:11). El apóstol Pablo le dijo a Timoteo: "Procura con diligencia
presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que
usa bien la palabra de verdad" (2 Timoteo 2:15).
Meditar La Biblia también nos anima a deleitarnos
"en la ley del Señor meditando en ella día y noche" (Salmo 1:2, NTV).
Debemos meditar en las instrucciones y promesas de Dios día y noche (Salmo
119:97, 148). Al meditar continuamente en la Palabra de Dios, atesorándola,
almacenándola y guardándola en nuestro corazón, transformará literalmente
nuestra forma de pensar y de comportarnos (Romanos 12:2).
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